La Corte de Hércules
En mi clase de filosofía del derecho, he tenido que abordar recientemente las inquietudes de los estudiantes acerca de las mayorías en las Cortes, como el caso 6-2-1, en el que seis magistrados de la Corte Constitucional suspendieron el estado de emergencia, dos apoyaron al gobierno y uno se declare impedido. Pues bien, tenemos que hacernos unas preguntas iniciales: desde la epistemología de Dworkin, ¿cómo se explica que la mayoría y la disidencia lleguen a conclusiones opuestas interpretando las mismas normas? ¿Cuál de las dos interpretaciones se acerca más al ideal del “juez Hércules”?
En Estados Unidos, el célebre caso Riggs v. Palmer constituye un paradigma de los “casos difíciles”, aquellos en los que la mera aplicación literal de una regla no ofrece una respuesta satisfactoria cuando se parte del mismo texto normativo y los jueces colegiados arriban a conclusiones radicalmente distintas. ¿Cómo se explica esta divergencia interpretativa?
Para Dworkin, el derecho no es un simple sistema de reglas, sino una práctica interpretativa que integra reglas y principios. Las reglas operan en forma disyuntiva: se aplican o no se aplican. Los principios, en cambio, poseen peso y orientan la decisión cuando las reglas resultan insuficientes. La mayoría interpreta el ordenamiento no sólo desde la literalidad de las disposiciones, sino también desde principios generales del derecho, aunque a veces sería contraria a la coherencia moral del sistema jurídico.
La disidencia, por su parte, en estos casos, adopta una concepción más cercana al positivismo jurídico. Su postura privilegia la seguridad jurídica y la estricta separación entre función judicial y función legislativa temporal del presidente al expedir el decreto legislativa de estado de emergencia.
Desde la epistemología de Dworkin, esta discrepancia no revela arbitrariedad, sino distintos esfuerzos interpretativos por ofrecer la “mejor luz” sobre la práctica jurídica. Cada juez propone una teoría sobre qué es el derecho en ese sistema: para la mayoría, es un entramado de reglas y principios que deben leerse de manera coherente; para la disidencia, es ante todo un conjunto de reglas positivas cuya modificación compete al legislador. La divergencia, entonces, es teórica antes que meramente discrecional.
¿Cuál interpretación se aproxima más al ideal del “juez Hércules”? En Law’s Empire, Dworkin describe a Hércules como el juez capaz de construir la interpretación que mejor justifique, en términos de coherencia e integridad, el conjunto de decisiones y principios de la comunidad. Bajo ese modelo, la decisión mayoritaria parece más cercana al ideal hercúleo. No se limita a la literalidad, sino que integra la tradición jurídica, las máximas del derecho común y la idea de que el sistema no puede favorecer el decreto presidencial. Su auto de suspensión no crea una nueva regla ex nihilo, sino que articula el caso con principios ya latentes en la práctica jurídica, aun cuando nunca se había echado mano del CPACA en los procesos constitucionales.
La disidencia, reduce el derecho a una estructura normativa cerrada y deja sin respuesta una incoherencia moral evidente. La mayoría logra armonizar reglas y principios en una narrativa coherente y, por ello, desde la perspectiva dworkiniana, su interpretación encarna con mayor fidelidad el ideal del juez Hércules.
