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El mundo no nos dejó solos

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21.08.2026

Hay momentos en los que la tragedia abre, de manera paradójica, una grieta por donde entra la luz. El terremoto que sacudió al suroccidente colombiano no puede reducirse a una cifra en la escala de Richter ni a un balance frío de víctimas y daños materiales. Un desastre natural pone a prueba la capacidad institucional, la coordinación del Estado y la disposición de un país para pedir ayuda sin cálculo ni vergüenza.

Cali amaneció partida. No solo tembló la tierra: tembló también la certeza de que la vida cotidiana es un dato adquirido, no un derecho garantizado.

Para el nuevo Gobierno, el sismo es su primer gran examen. Y aquí conviene una comparación incómoda pero necesaria: durante buena parte del gobierno anterior, Colombia se auto marginó de redes de cooperación internacional por prejuicio ideológico, priorizando afinidades políticas sobre eficacia humanitaria. Hoy, en cambio, el país........

© El Nuevo Siglo Bogotá