El mundo no nos dejó solos
Hay momentos en los que la tragedia abre, de manera paradójica, una grieta por donde entra la luz. El terremoto que sacudió al suroccidente colombiano no puede reducirse a una cifra en la escala de Richter ni a un balance frío de víctimas y daños materiales. Un desastre natural pone a prueba la capacidad institucional, la coordinación del Estado y la disposición de un país para pedir ayuda sin cálculo ni vergüenza.
Cali amaneció partida. No solo tembló la tierra: tembló también la certeza de que la vida cotidiana es un dato adquirido, no un derecho garantizado.
Para el nuevo Gobierno, el sismo es su primer gran examen. Y aquí conviene una comparación incómoda pero necesaria: durante buena parte del gobierno anterior, Colombia se auto marginó de redes de cooperación internacional por prejuicio ideológico, priorizando afinidades políticas sobre eficacia humanitaria. Hoy, en cambio, el país........
