En su real ánimo
Cuando en 1767 Carlos III decidió expulsar a la Compañía de Jesús de todos sus dominios, lo hizo -según reza la Pragmática Sanción que así lo dispuso- “estimulado de gravísimas causas, relativas a la obligación en que me hallo constituido, de mantener en subordinación, tranquilidad, y justicia mis Pueblos, y otras urgentes justas y necesarias, que reservo en mi Real ánimo”.
Las razones objetivas y los intereses en pugna que impulsaron al monarca español, como a otros soberanos europeos de la época, a tomar tan tajante decisión, han sido prolijamente estudiadas y son bien conocidas. En cambio, siguen en la penumbra aquellas motivaciones, quizá más determinantes que cualquier otra, que el rey declaró “urgentes justas y necesarias” y prefirió guardar para sí, en su real ánimo.
Algo similar ocurre a veces con la política exterior........
