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Tolima: el reto de crecer distinto

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El reciente informe del Banco Mundial sobre disparidades regionales en Colombia ofrece una lectura sobre el Tolima: nuestro departamento no es pobre en términos estructurales, pero tampoco ha logrado dar el salto hacia una economía de mayor productividad y sofisticación. Está, en términos técnicos, en una condición de ingreso intermedio territorial.

Los datos ofrecidos por el informe son claros. El Tolima presenta un PIB per cápita medio y niveles de necesidades básicas insatisfechas también intermedios. Esto significa que el departamento superó la pobreza estructural que caracteriza a regiones como la Amazonía o el Pacífico, pero no ha alcanzado los estándares de bienestar y competitividad de los departamentos líderes del país. Es una situación cómoda en apariencia, pero riesgosa en el largo plazo, porque puede derivar en estancamiento.

La raíz del problema está en la estructura productiva. La economía tolimense es híbrida: un sector agropecuario relevante, un peso importante del sector público y un comercio de baja y media productividad. A diferencia de Antioquia o Bogotá, el Tolima no ha consolidado clusters industriales ni servicios intensivos en conocimiento; y a diferencia de los departamentos petroleros, no cuenta con una renta extractiva que impulse artificialmente sus ingresos. El resultado es una economía estable, pero con bajo dinamismo y limitada generación de empleo calificado.

Los indicadores de competitividad refuerzan esta lectura. El Tolima no aparece en los últimos lugares del país, pero tampoco logra destacarse. La infraestructura sigue siendo un cuello de botella, la innovación es débil y el entorno para los negocios no logra atraer inversión de mayor valor agregado. A esto se suma una paradoja geográfica: estar relativamente cerca de Bogotá no se ha traducido en integración productiva, sino en dependencia. La cercanía ha servido más para abastecer mercados que para capturar valor.

Aquí entra en juego el papel de Ibagué. El informe del Banco Mundial muestra que la urbanización y las economías de aglomeración son claves para el crecimiento. El Tolima cuenta con una ciudad intermedia con universidades, servicios y capital humano, pero aún no ha logrado convertir esa base en un verdadero nodo regional de innovación, logística y servicios especializados.

Por eso, el desafío del Tolima no es simplemente crecer más, sino crecer distinto. El departamento necesita una transformación productiva que combine innovación en el agro, fortalecimiento del capital humano, mejor conectividad y una estrategia clara para posicionar a Ibagué como ciudad bisagra del centro del país.

Los resultados del ICTRC 2025 muestran que Tolima ha logrado consolidarse como un destino turístico competitivo en Colombia, alcanzando el sexto lugar nacional gracias a sus avances en mercadeo, cultura y medio ambiente. Sin embargo, persisten retos importantes en el ámbito empresarial, social y económico, especialmente en la certificación de calidad, la conectividad aérea y la formalización laboral. En conclusión, el departamento ha dado pasos firmes hacia un turismo más atractivo y sostenible, pero necesita fortalecer sus instituciones y capacidades para mantener y mejorar su posición en el futuro. De lograrlo el departamento estará avanzando hacia una mayor transformación productiva que le permita crecer distinto.


© El Nuevo Día