Sentimos pena ajena
Es, también, el gesto que busca humillar, la palabra cuya intención es ofender, la actitud que muestra quien queriéndose hacer el gracioso se torna vulgar, es decir, es una falta absoluta de la delicadeza en el obrar.
A este comportamiento podemos oponer la cortesía, entendida ésta como las buenas formas en el proceder que ponen de manifiesto el nivel cultural de quien se comporta como tal y el reconocimiento tácito que hacemos de las personas con quienes interactuamos. Alguien dijo que la cortesía es “… la piel de la sociedad, esa barrera protectora que evita que nuestras asperezas........
