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La prueba ácida de la política

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08.03.2026

Cada cierto tiempo aparece la tentación de presentar la Constitución como un obstáculo. Cuando los jueces frenan decisiones del Ejecutivo, cuando el Congreso no actúa como notaría del gobierno o cuando las instituciones ponen límites al poder, surge el argumento de que “hay que cambiar las reglas”. Este no es un fenómeno nuevo ni exclusivamente colombiano. En muchas democracias, el poder suele incomodarse con los controles que precisamente fueron creados para limitarlo.

Sin embargo, conviene recordar que la Constitución de 1991 no es un accidente histórico. Nació como respuesta a una crisis profunda del país y representó un pacto político amplio que consolidó derechos, fortaleció las instituciones y estableció mecanismos de........

© El Nuevo Día