No mires hacia arriba
Las fortunas que concentran la mayor parte de los lanzamientos sostienen que regular frena la innovación, y ofrecen su propia eficiencia –cohetes reutilizables, buenas prácticas voluntarias– como si fuera política pública. No lo es. Es un modelo de negocio.
En la película de Adam McKay –No mires hacia arriba– el peligro trae fecha. Un cometa, seis meses, una colisión. Esa nitidez es una licencia narrativa. Los problemas ambientales no llegan así. No caen, se acumulan.
En septiembre la Agencia Espacial Europea acortó su proyección orbital de doscientos a cien años, porque las cifras se volvieron inmanejables. Aun así la curva sube más rápido que antes. Hay más de cuarenta mil objetos catalogados y doscientos treinta millones de fragmentos bajo el centímetro.
Ninguno es noticia por separado, y ese es el problema. Cada choque genera residuos que aumentan la probabilidad del siguiente,........
