El aluvión de San Carlos de Apoquindo: una seria advertencia política
El cambio climático ya no admite relativizaciones. En Chile, un país con más de 4.500 kilómetros de costa, ciudades que avanzan hacia quebradas y zonas de precordillera habitadas, ignorar la evidencia sobre el aumento del nivel del mar y los eventos extremos es una irresponsabilidad pública.
Resulta insólita la persistencia de quienes aún relativizan el cambio climático o lo reducen a una controversia ideológica. En Chile y en el mundo son demasiadas las autoridades, líderes políticos, empresarios y opinólogos que actúan como si negar la evidencia pudiera detener el ascenso del nivel del mar, la acidificación de los océanos o la intensificación de algunos eventos climáticos extremos.
Para un país con más de 4.500 kilómetros de costa, zonas de precordillera habitadas, ciudades que se expanden hacia quebradas y una institucionalidad fragmentada, ignorar esta evidencia no es escepticismo: es una irresponsabilidad pública.
Las causas de nuestra emergencia climática
Los datos ya no permiten la comodidad de la duda. En las últimas cinco décadas, los océanos han absorbido cerca de un tercio del dióxido de carbono emitido por la actividad humana y alrededor del 90% del calor adicional retenido por los gases de efecto invernadero. Esta función de amortiguador climático tiene un costo: mares más cálidos y más ácidos, con consecuencias sobre los ecosistemas y sobre la dinámica de algunos fenómenos extremos.
La conclusión es incómoda, pero simple: mientras Chile siga tratando la crisis climática como un asunto secundario, seguirá llegando tarde a riesgos que la ciencia permite anticipar.
El calor acumulado por los océanos durante 2025 superó los registros históricos. Sobre ese escenario de calentamiento global actúa ahora el fenómeno de El Niño, modificando los patrones de circulación atmosférica y aumentando, en determinadas regiones y bajo ciertas condiciones, la probabilidad de eventos extremos.
Ya no se trata de una amenaza lejana ni abstracta: es una presión física concreta sobre el territorio chileno. Los océanos, que durante décadas absorbieron buena parte del exceso de calor generado por las emisiones humanas, están experimentando cambios profundos que debemos incorporar a nuestra planificación.
El Décimo Informe de Copernicus (“Ocean State Report 10”), publicado en 2026 por Copernicus Marine Service y Mercator Ocean International, señala que el nivel medio global del mar aumentó a una tasa promedio de 3,8 ± 0,3 milímetros por año entre 1999 y 2025, acelerándose a 4,2 ± 0,3 milímetros anuales entre 2012 y 2025.
El mismo informe estima que el océano global se volvió aproximadamente un 17% más ácido entre 1985 y 2025. Estas cifras no son una nota al pie: forman parte del contexto físico en........
