La sonrisa y el poder
La Moneda no necesita una sonrisa mejor ensayada ni una vocería más ingeniosa. Necesita decisiones que resistan el examen de los hechos, autoridades capaces de rectificar y un Presidente que comprenda que ejercer el poder no equivale a tener razón.
Hay sonrisas que no alcanzan a iluminar los ojos y expresiones de cordialidad que parecen desmentidas por la manera en que se ejerce el poder. Pero el problema de José Antonio Kast no está en su semblante, sino en la distancia entre la imagen de autoridad que ha construido y las responsabilidades que le corresponde asumir. Llegó a La Moneda prometiendo ordenar la casa, recuperar la seguridad y devolverle prosperidad a Chile. Ahora debe demostrar que detrás de aquellas consignas existe algo más que una voluntad de mando y una colección de certezas ideológicas.
Durante años, Kast hizo de la descalificación de sus adversarios una herramienta de confrontación política. Desde el Gobierno, sin embargo, las acusaciones ya no pueden descansar en la comodidad de la oposición. Deben sostenerse en hechos, y las promesas deben traducirse en decisiones eficaces. No basta con denunciar el desorden heredado, porque gobernar consiste precisamente en hacerse cargo de aquello que otros no resolvieron.
Tampoco basta con atribuir los problemas a las circunstancias internacionales, a los ministros o a las deficiencias de la vocería, como si la........
