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La dictadura Ortega-Murillo se blinda para preparar eventual negociación

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26.07.2026

Los Ortega-Murillo pretenden un diálogo directo, probablemente con el Jefe del Departamento de Estado, Marco Rubio, que les garantice impunidad ante cualquier escenario. En todo caso, un actor decisivo será el Ejército de Nicaragua.

Aunque la democracia ya había sido mortalmente herida en Nicaragua hace mucho tiempo, los últimos estertores de la fachada electoral fueron oficialmente removidos la semana pasada cuando en el marco del aniversario de los 47 años de la revolución sandinista, el jefe de Estado Daniel Ortega anunció que comenzaría el trámite legislativo para eliminar futuros comicios. ¿Acaso debe sorprendernos en un gobierno que se ha reelegido desde 2006?

Efectivamente ya no era un régimen civil de corte electoral, sino que un tipo de autoritarismo competitivo, ese híbrido político típico de la posguerra fría latinoamericana, de la cual fueron parte originalmente Alberto Fujimori Pando y Hugo Chávez Frías, y más recientemente Nayib Bukele: la fórmula de un populismo de origen que gradualmente transita hacia la reversión democrática, encarnándose en autoritarismos de nuevo cuño, distintos a las dictaduras militares de la seguridad nacional de los ’70 y ’80, aunque también en alianza con uniformados, provistos de una relación directa con sus bases y sobre todo descansando sobre una red de complicidades y corrupción con burocracias y neo burguesías beneficiadas.

En Nicaragua había un simulacro electoral, aunque hace rato se sabía que el oficialismo obstaculizaba que la oposición accediera al poder por esa vía. El ’90 Ortega cedió su lugar a Violeta Barrios de Chamorro, tras lo cual vinieron Arnoldo Alemán -y con él la depuración de los sectores pro sandinistas en el........

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