El orden prometido no llegó
Su ministra de Seguridad parece estar más preocupada del bienestar de un funcionario de la PDI que de dirigir la seguridad nacional, y el ajuste fiscal es para la clase media y baja, porque para los más acomodados solo existen alzas en sus sueldos o rebajas en sus impuestos.
La campaña de José Antonio Kast fue directa, sin matices ni ambigüedades: seguridad como eje central, expulsión de extranjeros como señal política, ajuste fiscal como responsabilidad económica y probidad como principio intransable. No había espacio para interpretaciones: se debía instalar un Gobierno de emergencia.
Pero ha pasado un mes y la realidad comienza a tensionar ese relato: cabe recordar que lo prometido es que en ese mes 380 mil extranjeros irregulares abandonarían el país y que los delincuentes, por el solo hecho de la llegada del nuevo Gobierno dejarían de delinquir, abarrotando voluntariamente las cárceles y comisarías. La seguridad –la promesa más potente y emocional– no solo no ha mejorado, sino que, según cifras y percepción ciudadana, parece deteriorarse. Los homicidios y delitos violentos siguen marcando la agenda, y la sensación de........
