La paz: un mandato de perseverancia frente a la adversidad
En medio del ruido político, las crisis recurrentes y las decepciones que suelen acompañar los titulares diarios, hablar de optimismo frente a un proceso de paz puede parecer, para muchos, un acto de ingenuidad.
En medio del ruido político, las crisis recurrentes y las decepciones que suelen acompañar los titulares diarios, hablar de optimismo frente a un proceso de paz puede parecer, para muchos, un acto de ingenuidad. Sin embargo, quienes nos enfrentamos a diario a los expedientes judiciales, a las víctimas que claman reparación y a la compleja realidad de los aparatos organizados de poder, sabemos que el optimismo no es una ilusión romántica: es una necesidad táctica y moral. El panorama, es cierto, no invita al entusiasmo. El último Índice de Paz Global registra más conflictos activos que en cualquier momento desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Pero ese dato no nos autoriza a rendirnos; nos obliga a insistir. La construcción de la paz nunca ha sido un camino lineal. Es un terreno pantanoso, lleno de contradicciones y retrocesos. Cada vez que se intenta silenciar los fusiles y someter a los actores del conflicto al imperio de la ley, surgen voces que exigen la perfección inmediata. Se nos olvida que los procesos de transición no tratan de borrar la historia con una firma, sino de........
