De la potencia agrícola a los corredores agroindustriales
Colombia inicia un nuevo Gobierno con una idea que vale la pena convertir en política de largo plazo: volver a mirar al campo como motor de crecimiento económico. En su discurso de posesión, el presidente Abelardo De La Espriella habló de sustituir economías ilícitas por producción legal y resumió parte de esa visión en una frase particularmente simbólica: "la coca le dará paso al coco", junto con cultivos como cacao y café.
Durante la campaña, esa intención fue acompañada por propuestas de mayor escala: incorporar 1,5 millones de hectáreas productivas, crear 700 escuelas de emprendimiento rural para formar 70.000 jóvenes y desarrollar la Altillanura como una nueva frontera agroindustrial. Es una conversación que Colombia necesita. Pero la pregunta verdaderamente transformadora comienza ahora: ¿cómo vamos a producir? Producir más alimentos no depende solamente de disponer de tierra. Una hectárea necesita agua, genética, conocimiento, crédito, energía, infraestructura, logística y un mercado dispuesto a comprar su producción. Y cuando esos factores se conectan territorialmente, aparece algo mucho más importante que un cultivo: aparece un sistema económico. Por eso Colombia debería complementar la expansión agrícola propuesta por el nuevo Gobierno con una estrategia nacional de corredores agroindustriales. Un corredor agroindustrial es un territorio donde producción primaria, infraestructura, agroindustria, centros de investigación, formación técnica, financiación, logística y mercados funcionan de manera articulada. No comienza en la finca ni termina en la cosecha. Comienza con la planificación productiva y........
