El riesgo ya no es artificial
Hace tres años escribí una columna sobre una tecnología que apenas comenzábamos a incorporar a nuestra vida cotidiana. ChatGPT sorprendía por su capacidad de escribir textos, responder preguntas y realizar en segundos tareas que antes tomaban horas. Mi conclusión entonces era relativamente sencilla: la tecnología no es buena ni mala per se; el problema está en cómo la usamos. Y advertía que, sin la debida regulación, aquello que podía facilitarnos la vida también podía ponernos en riesgo.
Hace tres años escribí una columna sobre una tecnología que apenas comenzábamos a incorporar a nuestra vida cotidiana. ChatGPT sorprendía por su capacidad de escribir textos, responder preguntas y realizar en segundos tareas que antes tomaban horas. Mi conclusión entonces era relativamente sencilla: la tecnología no es buena ni mala per se; el problema está en cómo la usamos. Y advertía que, sin la debida regulación, aquello que podía facilitarnos la vida también podía ponernos en riesgo. Tres años después bien vale la pena........
