Gobierno indolente
En Córdoba llueven tragedias, no solo por las lluvias atípicas ocasionadas por el frente frío, sino por el drama y el dolor que cada cordobés lleva en el alma. Las inundaciones nos afectan a todos, y no hacen distinción de clases sociales, raza, género o credos religiosos; la lámina de agua ahogó por igual la alegría propia de nuestra gente y nos confronta a la triste certeza de que dependemos de nosotros mismos y de la capacidad de reinventarnos en la desgracia.
Sin la ayuda de los propios cordobeses, de los empresarios cordobeses y de la voz de cordobeses que viven fuera de la tierra, seguramente el drama sería mayor;........
