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Faltan solo diez días

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01.03.2026

El gobierno de Gabriel Boric, que concluirá dentro de exactamente diez días, cuando José Antonio Kast asuma la Presidencia, será recordado como el gran fracaso de una generación de jóvenes que, desde la universidad y en muy poco tiempo, tomó las riendas del poder. Sin embargo, una vez al mando de la nación, dejaron en evidencia su ignorancia, incapacidad, ineptitud e inoperancia para conducir los destinos de Chile, creyéndose además moralmente superiores.

Dura tarea le deja Gabriel Boric al gobierno entrante. No solo tendrá que preocuparse de resolver desde el día uno la emergencia en seguridad e inmigración ilegal que nos aflige y demostrar en un corto plazo que eso está funcionando pues es lo que espera la ciudadanía, sino que también de arreglar el descalabro en las finanzas públicas, con un déficit fiscal estructural del 3,6% del PIB  en lugar del 1,1% al que se habían comprometido, además de no haber logrado nunca cumplir con la meta auto impuesta. Pero no solo eso, las listas de espera en salud son inaceptables, la permisología es  intolerable, el desempleo está sobre el 8% y en el gobierno feminista hay  cerca de 450.000 mujeres sin trabajo y un 30% en la informalidad.   

Como si eso fuera poco, faltando pocos días para el término de su mandato, explota el caso del cable chino, el cual, de no haber sido por la sanción de EE.UU. contra el ministro Juan Carlos Muñoz, el Subsecretario Claudio Araya (PC) y el Jefe de Gabinete Guillermo Petersen (PC) a quienes acusa de haber dirigido, autorizado o financiado actividades que comprometieron infraestructura crítica de telecomunicaciones y afectaron la seguridad regional en el Hemisferio Occidental, no se habría conocido, pues la falta de transparencia es descomunal, incluso hacia el Presidente Kast y al futuro ministro  Louis de Grange quien se reunió el 13 de febrero con su par Juan Carlos Muñoz pero éste no le comunicó nada de lo que ocurría.

La decisión de Boric de aprobar la construcción del “Chile-China Express” bajo control chino no puede entenderse más que como un gesto político-ideológico. Resulta aún más cuestionable si se considera que ya estaba en marcha el cable Humboldt, que conecta con Australia y luego con Asia: ¿para qué un segundo cable? Pero más grave aún es que esta aprobación ignoró por completo las implicancias geopolíticas que esta decisión conllevaba.

Es que las advertencias de EE.UU. alertando sobre riesgos de seguridad y espionaje en proyectos de cables submarinos impulsados por China partieron con el gobierno del Presidente Obama. Y durante el primer gobierno del Presidente Trump, el exsecretario de Estado Mike Pompeo vino a Chile durante el gobierno del Presidente Piñera a advertir de los peligros que implicaba aprobar el cable hoy cuestionado. El Presidente Piñera lo entendió y lo dejó sin efecto. Y hubo otra señal importante que no se consideró. Fue la decisión del Presidente de Panamá de terminar el contrato de administración de puertos del Canal por dos empresas chinas, por presión de EE.UU.

Pero pese a las reiteradas señales del peligro para la seguridad nacional de EE.UU. de la transmisión de data por cables con tecnología china ya desde 2012, el gobierno de Boric no las consideró y a través de Telecomunicaciones, hasta hoy feudo del PC, reactivó el proyecto del segundo cable, lo aprobó en tiempo récord y el ministro Muñoz firmó la aprobación de la concesión el 27 de enero. Pero oh, sorpresa, el mismo día 29 que el Ministerio de Ecología chino había dado el visto bueno para la construcción de la primera etapa del cable a la empresa China Mobile International, la retiraron y la anularon. Pero a pesar de eso, el proyecto siguió adelante y el 17 de febrero presentaron los papeles ante la SS de las FF.AA. con Edelstein (PC) a la cabeza.

La decisión de Boric está afectando una vez más nuestras relaciones internacionales, ahora con las dos potencias más poderosas del mundo, EE.UU y China. Pero, en lugar de resolver el problema, se lava las manos diciendo que será tarea del próximo gobierno solucionarlo, asegurando a la vez que defiende nuestra soberanía. Lo que olvida el Presidente es que esas decisiones soberanas tienen consecuencias y la respuesta a esas consecuencias la ejercen quienes se sienten afectados por ellas, defendiendo igualmente su soberanía y su seguridad nacional, tal como lo hizo EE.UU.

Sin embargo, más allá del episodio puntual, el debate deja al descubierto un problema estructural. Chile carece de una institucionalidad sólida en materia de Seguridad Nacional y no dispone de un sistema de inteligencia verdaderamente robusto y articulado. Esa carencia limita la capacidad del Estado para anticipar escenarios, evaluar amenazas y riesgos, identificar oportunidades y comprender con profundidad el entorno geopolítico en el que se inserta el país. Sin una arquitectura estratégica clara, las decisiones tienden a adoptarse bajo presión y con escaso margen de análisis, lo que abre espacio a improvisaciones y ajustes de última hora como los observados en este caso.

Ánimo en todo caso; hoy empezó la cuenta regresiva, faltando solo 10 días para celebrar el fin del peor gobierno de los últimos 36 años.

Bioquímico y consultor Más de Jaime Jankelevich

Don Jaime, muy buena columna que deja en parte al desnudo todas las «chambonadas» de este mal gobierno. Da para varios libros de las Boricosas…

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