Ormuz
Ormuz no es sólo sinónimo de guerra, conflicto, enfrentamiento, ansiedad, eventual parteaguas del porvenir. También lo es de míticas y fabulosas riquezas, cruce de civilizaciones, mercado mundial, refinamiento y costumbres licenciosas.
Nadie sabe a ciencia cierta de dónde proviene su nombre. Para unos, es una derivación de Ahura Mazda, entidad suprema del zoroastrismo, dios del cielo, omnisciente, sacerdote celeste asociado a la luz y a la sabiduría que al final de los tiempos derrotará al mal. Para otros, el resonante vocablo deriva del dialecto persa regional cuando se refiere a la palma datilera, abundante en la zona. Existen quienes aseguran que la palabra es de origen griego y deriva de hórmos, que significaría caladero, fondeadero, puerto, bahía. Todo es posible.
Ormuz es una isla, un estrecho y un sistema. La isla tiene apenas 42 kilómetros cuadrados, pero es el epicentro del estrecho y del sistema político y económico a su alrededor. El imperio persa de Ciro el Grande dominó su margen norte unos 550 años antes de la era cristiana. A nombre suyo y el de sus sucesores, la zona la administraron los sátrapas de Karmania, el último de los cuales, siglos después, reconoció a Alejandro Magno como su rey, para luego traicionarlo. El macedonio lo mandó matar y nombró en el cargo a Sibyrtios, un oficial suyo. Además, fundó en algún lugar de la provincia la ciudad de Alejandría de Karmania, que se supone estuvo ubicada a unos 50 kilómetros del estrecho, sobre un cruce de caminos en dirección a la India. Después del imperio helénico, los persas partos y sasánidas controlaron la región.
La parte sur de Ormuz también estuvo ligada al comercio desde tiempos remotos. Allí se estableció el reino árabe de Magán que cubría gran parte de los actuales Emiratos Árabes Unidos y Omán, pero su influencia comercial se extendió por todo el golfo, parte importante de la costa este de África, los mares Rojo y Arábigo hasta la India. La zona fue controlada luego por los persas hasta la reconquista........
