Un Distrito que hable por sí mismo
Hay que escuchar el eco que en abstracto surge de nuestras paredes y que a lo mejor nos brindan buenos consejos que bien pueden evitarnos muchos males y detener desnaturalizaciones. Importa seguir caminando nuestras calles, estar en ellas, seguir escuchándonos, entender que las ciudades nos hablan desde el silencio gráfico de sus murales, su arquitectura variopinta, y su renaciente arte urbano, expresiones que en su conjunto nos ayudan a comprender quienes fuimos y a qué podríamos aspirar.
Importa una Santa Marta que hable, que de cuando en cuando cambie para bien su paisaje urbano respetando patrimonio y tradiciones, sea rebautizada bellamente, bordeada de imágenes que cuenten la memoria que muchos se niegan a ver y escuchar. Sea monumento para algunos, así como lenguaje urbano para otros. Disidencia en tiempos de mordaza que ojalá nunca lleguen y esperanza en momentos de incertidumbre.
Un Distrito que sea foro abierto para cada uno de nosotros, que se manifieste sin silencios ni mordazas. Qué se escuche siempre. Eternamente. Que encuentre a quien hablarle. Ser ciudad pináculo de nuestra expresión urbana y nuestro lugar para ejercer también la libertad de todas las buenas y mejores libertades, porque Santa Marta tiene que ser una ciudad que hable siempre de libertad en vaivenes afirmativos y ciertos de felicidad, prosperidad y progreso.
