El futuro que seremos
No debería ser así. En una democracia, las elecciones son estructurales y la incertidumbre sobre los resultados, favorables o adversos al candidato de preferencia, inevitable en el proceso electoral. Todos debemos estar preparados para perder y aceptar la decisión de la mayoría como un hecho natural y obvio. Es lo normal. Sin temor, sin ansiedad.
Pero si hace cuatro años ya había un aire de desasosiego entre aquellos que temían un triunfo de Petro y la izquierda, ahora es común a todos los ciudadanos y es más profundo, más agudo. Entre la izquierda, porque temen que se pierdan los que perciben como "avances sociales” para algunos sectores y que el gobierno de De la Espriella los persiga y los “destripe”. Entre la derecha, el miedo a que la continuación de las políticas estatizantes ahogue de manera definitiva la economía, los violentos aumenten su poder y su control territorial, se destroce la Constitución y se pierda la democracia.
No debería ser........
