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Juramento cumplido

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17.03.2026


Desde temprano vi llegar ciudadanos con convicción, otros con dudas, algunos preguntando cómo marcar el tarjetón, y muchos simplemente cumpliendo con ese acto sencillo pero poderoso que es votar. También vi mesas tranquilas, momentos largos sin electores, silencios que hablan de una realidad que Colombia aún no logra superar: la abstención.

Porque, aunque la participación en las elecciones del 8 de marzo aumentó ligeramente frente a procesos anteriores, la abstención sigue siendo solo un poco superior al 50% del censo electoral en el país. Es decir, casi la mitad de los colombianos aún decide no participar en las decisiones colectivas. Y eso pesa.

Pesa porque las elecciones no solo las ganan los candidatos que movilizan maquinaria política o estructura burocrática. Las elecciones también las definen los ciudadanos que deciden participar con libertad. Cuando la gente vota sin presión, cuando vota con criterio, el resultado puede cambiar la historia. Y eso lo vimos incluso en esta jornada.

El Congreso quedó fragmentado, sin una fuerza política dominante absoluta, lo que demuestra que el mapa político colombiano sigue en movimiento. Las consultas presidenciales definieron candidatos, pero también dejaron claro que el país no se mueve en una sola dirección. Las mayorías se construyen, no se heredan.

Las maquinarias tienen un límite, lo pudimos constatar en el Magdalena, en las elecciones atípicas, tienen su techo. Y funcionan mientras la ciudadanía se quede en casa: pero cuando el ciudadano independiente participa, el escenario cambia.

Por eso es importante: participar más activamente en la democracia. No solo votando, sino también asumiendo responsabilidades como jurado, testigo electoral u observador. Cuando uno ve el proceso desde adentro entiende mejor la importancia de cada voto y la responsabilidad de cuidar el sistema. Y hay algo más que muchos olvidan: inscribir la cédula en un lugar cercano a la residencia.  Votar cerca de casa facilita participar, reduce la abstención y acerca al ciudadano a las decisiones de su territorio.

La democracia no está garantizada, se construye en cada elección: cada voto, cada ciudadano que decide participar la construye. No se trata de votar por rabia ni por moda. Se trata de votar con libertad, coherencia y principios. Buscar personas que nos representen, que compartan nuestra visión de país, que quieran la misma Colombia que soñamos.  Una Colombia donde el poder no se herede, sino que se gane con confianza.  Una Colombia donde los ciudadanos no deleguen su voz al silencio, al no votar. Sino que al contrario participar activamente de la gran fiesta de la democracia.

Ajá Leo, ¿y hoy qué?

Hoy, participar más. Hoy, inscribir la cédula donde vivimos.  Hoy, votar con libertad y coherencia.  Porque la democracia no está asegurada. La democracia se construye. Y comienza con algo tan sencillo —y tan poderoso— como salir a votar.

 


© El Informador