“El fin de todo discurso…” -Parte II-
“El hombre es semejante a la vanidad; Sus días son como la sombra que pasa” Salmo 144:3.
Recordar oyendo y viendo a nuestros hermanos cantar la pieza musical que en el anterior escrito comentamos, deleitándonos en ella, es muy difícil no conmoverse. No solo porque es interpretada por nuestros amados que ya bajaron al sepulcro, sino porque de alguna manera nos educa y hasta nos llama a reflexión. Antonio Prieto la comienza así: “Sembramos de espinas el camino, cercamos de penas el amor y luego culpamos al destino de nuestro error”. Por ello, es inevitable sentir compasión por aquellos que uno vio en un pedestal de poder, en cualquier campo y sobre todo en lo político y ahora los ve en el último peldaño de una escala de valores que la sociedad tiene. Es como para mirarse en ese espejo.
Súmele sentimientos de burla o compasión ofensiva de sus “amigos” y enemigos. Su triste situación jurídica y el paso inexorable del tiempo que le señala que están llegando al final de un ciclo que no tiene retorno. ¡Verdaderamente triste!. “Vanidad de vanidades” “vapor de vapores” “soplo de soplos”. Dice el salmista. “El hombre es semejante a la vanidad; Sus días son como la sombra que pasa” Salmo 144:3. Entonces descubrimos a través de los escritores bíblicos que todo es «vanidad». Cualquier cosa que se busque en lugar de Dios y su obediencia es «vapor de vapores», «soplo de soplos», Salomón pone de manifiesto la inutilidad y el desdichado fin de toda vida y de todo esfuerzo humano, a menos que se orienten hacia Dios. ¿Cómo les parece?
Una escritora norteamericana cristiana razonaba así. “La ambición y el esfuerzo para avanzar en la vida carecen de valor, son un mero y fugaz aliento. En realidad, fuera de Dios no hay respuesta para los enigmas de la vida. El verdadero fin de la existencia sólo se encuentra cuando uno crece en la sabiduría de Dios y hace de su voluntad una norma de la vida”, Helen White. Pueden ser muchas las bendiciones de Dios, pero el galardón final no está en esta tierra, sino en el reino todavía por venir. Tristemente muchos lo buscan en la ambición y la ostentosidad que puede desaparecer en segundos. El dinero, la fama, el poder político y los títulos no nos excluye de sufrir tragedias como muchos personajes de las altas esferas sociales, políticas y económicas.
Les cuento. El artista británico Duncan Gibbins fue el realizador de dos filmes sobre incendios: Fuego con fuego y Quemaduras de tercer grado. Gibbins murió quemado cuando trataba de rescatar de las llamas a su gatito. Esto fue en los incendios desatados en California hace varios años. Además de Gibbins, otros muchos actores y personajes del mundo del cine y de los espectáculos vieron su lujosa vida violentamente interrumpida por lo inesperado. Muchos creyeron que el poder del dinero o la fama y tenían todo. Charle Bronson, Richard Gere y su mujer, la modelo Cindy Crawford, Mel Gibson, Dick van Dyke, Arny Madigan, Bruce Willis y Demi Moore se encuentran entre aquellos grandes personajes, cuyas casas se encontraban en zonas devastadas por el fuego.
¡Hasta el próximo ARTÍCULO Dios mediante!
William Amaro Gutiérrez
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