Una nueva etapa para Venezuela comienza por sus instituciones
En Venezuela, hablar de transformación democrática después de tantos años de deterioro institucional obliga a pensar en todo aquello que debemos recuperar como sociedad y en la manera en que queremos relacionarnos como ciudadanos. Durante demasiado tiempo, millones de venezolanos han sido testigos de cómo las instituciones dejaron de representar un espacio de protección y comenzaron a formar parte de sus dificultades. De esta forma las personas perdieron su confianza en el Estado y en las vías establecidas para resolver los problemas públicos.
Recuperar esa confianza es una de las grandes tareas que tiene Venezuela por delante. Las instituciones deben volver a ser espacios donde el ciudadano encuentre respuestas, garantías y respeto. Las decisiones que se toman en un despacho u oficina tienen repercusiones en miles e incluso millones de personas, por eso no se puede ignorar a la gente. Por el contrario, cuando estos espacios funcionan, la política recupera su razón de ser, es decir, servir como instrumento para resolver los problemas de la sociedad.
Hay una generación entera que ha vivido y crecido viendo cómo muchas de esas posibilidades se reducían. Jóvenes que estudiaron con dificultades, familias que tuvieron que modificar sus proyectos y trabajadores que aprendieron a sobrevivir en medio de una economía que durante años les impidió planificar. Millones de venezolanos también tuvieron que marcharse buscando oportunidades que sentían cada vez más lejanas dentro del país.
La reconstrucción democrática tendrá que mirar esa realidad de frente. Venezuela necesita recuperar las condiciones que permitan a sus ciudadanos proyectar nuevamente sus vidas. Para alcanzar ese propósito hará falta mucha política. Política entendida como capacidad para conversar, construir acuerdos y encontrar........
