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Los cambios políticos en América Latina: Entre las expectativas y la realidad

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11.08.2026

Los recientes cambios políticos registrados en varios países de América Latina están reconfigurando el panorama regional y generan expectativas que merecen un análisis más detenido. Colombia, Perú y Venezuela representan hoy tres escenarios distintos, aunque estrechamente vinculados por sus implicaciones institucionales, económicas y geopolíticas.

Comencemos por Colombia, donde al momento de escribir esta nota asume el gobierno presidido por el outsider Abelardo de la Espriella, quien se presenta como un líder disruptivo, que promete firmeza en la lucha contra los grupos armados y el crimen organizado, considerando que la fallida política de paz total de Gustavo Petro, tuvo como balance un aumento sustancial de las áreas cultivadas de coca a 330.000 hectáreas, y un incremento de las estructuras armadas, de 15.000 integrantes en 2022, a 29.000 en el presente, un 90% más. Ello supuso violencia, desplazamientos forzados, extorsión, confinamiento y reclutamiento de menores.

La llamada paz total resultó así en un fracaso, pues lejos de debilitar a los grupos armados y al narcotráfico, la tolerancia oficialista y la limitación impuesta al accionar de las fuerzas militares, junto a la remoción de oficiales no cercanos a los objetivos gubernamentales, no condujo a la desmovilización de ningún grupo armado. En efecto, el abandono a la persecución y a la erradicación de la coca, en aras de una ineficaz política de “asfixia y oxígeno”, impidió neutralizar a los capos del narcotráfico, de la minería ilegal, o la recuperación de territorios ocupados por los violentos.

De allí la prioridad que de la Espriella asigna a la política de seguridad, como ocurrió en el primer gobierno de Álvaro Uribe, entre 2002 y 2006. Otros pilares del plan del nuevo gobierno se orientan a la reforma del Estado, la descentralización geográfica, la reducción del gasto público, la eficacia de los programas sociales, el afianzamiento de las libertades económicas, la educación, los valores, la familia, y una política internacional que privilegie los valores democráticos y la lucha contra la corrupción.

De la Espriella ofreció rodearse de los mejores, y ha conformado un equipo de profesionales altamente capacitados, comenzando por el vicepresidente José Manuel Restrepo, quien gestionará la agenda económica para enfrentar el déficit fiscal sin nuevos impuestos, el alto endeudamiento externo, y la definición de reglas del juego que permitan atraer inversión privada nacional y extranjera con seguridad jurídica. Anuncia además una relación privilegiada con EEUU, con cuya cooperación aspira contar en el marco de un Plan Colombia II, que busca adaptar a nuevas circunstancias, la experiencia del Plan Colombia llevado a cabo por el presidente Andrés Pastrana entre 1998 y 2002. 

El nuevo gobierno enfrentará dificultades para acometer una agenda de profundos cambios si no cuenta con el apoyo del Congreso, cosa que acertadamente ofrece buscar sin los vicios de la “mermelada” o de las prebendas políticas del pasado. A la vez, de la Espriella deberá equilibrar su fuerte energía disruptiva con alguna........

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