¿Qué hemos aprendido del Libertador Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios Ponte y Blanco?
La obra de Bolívar no es para contemplarla sólo en los breves instantes de las efemérides históricas. Observarla, estudiarla e interpretarla es un deber de los venezolanos, ahora y siempre, en todos y cada uno de los días de nuestra existencia en Estado libre y soberano.
El bicentenario del natalicio de nuestro Padre Libertador y su conmemoración durante todo el curso del año, constituyeron ocasión singular para que nos aproximáramos aún más al genio cuya fulgurante trayectoria se anuncia con el juramento de Monte Sacro y se extingue en la atormentadora soledad de Santa Marta.
Militar, político, diplomático, legislador, estadista, doctor en Derecho y fundador de cinco naciones, todo en grado superlativo, no es de menor altura su producción de escritor, que se revela en sus cartas, discursos y proclamas. Suma de grandeza que para la eternidad plasmó Cecilio Acosta en acabada síntesis:
“La cabeza de los milagros y la lengua de las maravillas”.
A la tarea de profundizar y analizar, ahora y siempre, ese rico acervo intelectual y moral contribuye sin duda la publicación de los trabajos consagrados a la polifacética personalidad de nuestro Héroe Máximo.
Así lo dejó plasmado en su escritura René De Sola, en Caracas, el 2 de febrero de 198l, expresando a su vez:
“No es otro el propósito que........© El Impulso
