Diarios Procaces: El Impertinente Inclemente y El Rabo Torcido del Puerco
«La naturaleza es inclemente;
…no conoce el perdón ni tiene favoritos.»
Aleksandr Solzhenitsyn
(Nobel Literatura 1970).
«El arte de escribir consiste en decir la verdad
…de una manera impertinente.»
(Nobel Literatura, 1989).
«El tiempo es un soberano implacable
…que no admite súplicas ni acepta sobornos.»
Prólogo: El Ocaso de la Cortesía y La Transmutación de las Formas en el Proceso
La historia de las civilizaciones se escribe tanto en sus tratados políticos como en la astucia de sus interacciones diarias. En Venezo-landria, el periodo de la autodenominada Revolución Bonita, no solo alteró el andamiaje institucional y económico del país, sino que operó una reingeniería profunda en el tejido conductual de su ciudadanía.
Lo que en la superficie parece una crisis de modales es, en realidad, el síntoma de una fractura ética dirigida desde el poder, donde la pedagogía del ultraje deslizó sistemático al culto de la urbanidad. Este proceso de erosión halló en el sistema educativo su laboratorio más eficaz, transformando el aula –antes santuario de la formación cívica- en un espacio de adoctrinamiento, donde la lealtad política se impuso, sobre el respeto mutuo.
Bajo el amparo de la Ley Orgánica de Educación-2009, en su artículo 6, se facultó al Estado para ejercer control total sobre la formación de la soberanía cognitiva, una noción que en la práctica permitió la politización de currículos y el debilitamiento de la autoridad académica tradicional.
Al institucionalizar un lenguaje confrontativo y alabar el desprestigio del otro como virtud rebelde, la narrativa oficial permeó las estructuras escolares, legitimando actitudes impertinentes e inclementes en el trato social. La educación general, sobre todo la condición insular, sufrió una mutación regresiva: se derribaron los diques de la cortesía para dar paso al darwinismo social donde el furor se interpreta como verdad, y la educación formal como un vestigio de distinción burguesa.
El resultado, es una sociedad sumida en una hostilidad latente, donde la pérdida de las formas, no es un accidente estético, sino el resultado directo de un modelo que dinamitó las normas de concordia para asegurar su supremacía. La idea es proponer diseccionar esta metempsicosis, analizando cómo el vilipendio, por la norma social, se convirtió en la piedra angular de una nueva, y quebradiza, identidad colectiva.
La Cátedra de la Impertinencia
No hay mucho que comentar cuando se hacen las cosas casi por inercia. La metódica de etiología materna, es cuasi cartesiana. Aunque René no tuvo que ver en eso, solo Carmen mi venerada mamá, quien se fue del mundo vivo un domingo aciago apenas hace tres años, y donde su mención ronda por ahí cada noche sin........
