Reflexiones ante la catástrofe
“Una estrategia socavante, sea de quien sea, provenga de donde provenga, es la que se ha desarrollado a través de una campaña insidiosa y bien orquestada en las redes sociales tratando de erosionar el indiscutible y necesario liderazgo de María Corina Machado…”
Son muchos los factores que nos agobian, los que nos inclinan por su naturaleza desgastante, a reaccionar, ante ellos, de forma desmesurada, inclusive, sin ni siquiera pensar, ni analizar suficientemente una situación o un planteamiento. Vemos una frase, una expresión que, creemos no se amolda suficientemente a nuestra forma de pensar, o peor, una que difiere de ella, y en ese instante las garras de nuestro intelecto se despliegan, iniciamos una embestida a lo que consideramos un capote insultante. Nos convertimos en reactivos, una cualidad adquirida por tanta agresión recibida, por tanta impotencia, por tanto engaño, por tanta traición. Pasamos a la defensiva a ultranza.
Una cosa son las ideologías que nunca morirán, a pesar de lo que dijo el señor Fukuyama, y otra la guerra ideológica, la conversión de la política en el arma de una religión que no admite discrepancias y se tiene que imponer incluso por la violencia y sin importar los medios, lo que incluye dejar de lado lo ético. Nuestros remos pueden tener algunas diferencias, redondos, ovalados, triangulares, cóncavos o convexos, lo importante es que rememos en la dirección lógica para salir de esta catástrofe.
Una estrategia socavante, sea de quien sea, provenga de donde provenga, es la que se ha desarrollado a través de una campaña insidiosa y bien orquestada en las redes sociales tratando de erosionar el indiscutible y necesario liderazgo que el pueblo otorgó a María Corina Machado. La única pregunta que cabe es: ¿Cuál es el líder que piensan, la reemplazará? Los liderazgos no se imponen, ni se crean de la noche a la mañana, los........
