¡Guapea, Willie Colón!
Mucho tiempo después de escuchar tantas veces esa consigna, supe que la frase original se debe a su abuela puertorriqueña Antonia Pintor, quien lo crió en el Bronx de Nueva York, donde la única forma de sobrevivir era guapeando, o sea, enfrentándose a lo que sea, ser un bravo para no dejarse derrotar. Cuando aparecieron en la sala de migración del aeropuerto Ernesto Cortissoz, era claro que no tenía pinta de “malo”, como lo apodaban, sino de uno más en la fila.
La magia de Willie Colón estuvo en elevar esa bravura a unos niveles sublimes en los que expresó toda su rebeldía en las notas redondas, agresivas, de su trombón. Del aeropuerto al Hotel Doral, donde esperaban los miembros de la Fundación Cultural........
