Nunca habíamos deseado que pasara el tiempo tan rápido
Lo que hoy viven millones de colombianos habría sido, hasta hace poco, difícil de imaginar. La inseguridad dejó de ser una percepción aislada para convertirse en una sensación generalizada. El miedo se volvió cotidiano y la ausencia de autoridad efectiva inquieta a amplios sectores de la sociedad.
En este contexto, el país reclama lo básico: garantías reales para todos los ciudadanos y el cumplimiento firme, coherente y sin excepciones de la Constitución y la ley.
Pero a la preocupación por la seguridad se suma algo aún más delicado: la incertidumbre institucional. Colombia necesita reglas claras, transparencia y condiciones que aseguren procesos democráticos confiables. La seguridad en las campañas electorales para candidatos, equipos y ciudadanos no puede ser un asunto secundario. Sin garantías, la democracia pierde........
