Israel ya se fue por la libre
“The strong do what they can and the weak suffer what they must”. Tucídides, Historia de la guerra del Peloponeso googletag.cmd.push(function() { googletag.display('div-gpt-ad-interarticle(1)'); });
“The strong do what they can and the weak suffer what they must”.
Tucídides, Historia de la guerra del Peloponeso
Benjamin Netanyahu decidió explicarle a Donald Trump la diferencia entre tener un aliado y tener un subordinado. Israel rechazó el plan de 15 puntos para Gaza promovido por Estados Unidos, mismo cuando —¡oh sorpresa!— Hamas había aceptado su arquitectura inicial: desarme de las milicias, retirada gradual israelí, administración palestina tecnocrática y una fuerza internacional de estabilización. El primer ministro israelí fue deliberadamente terminante: ni retirada parcial ni calendario negociado antes del desarme completo. La diplomacia estadounidense presentó una hoja de ruta; Netanyahu la convirtió en papel de baño.
El episodio importa menos por el contenido del documento que por la jerarquía que acaba de quedar al descubierto. Washington conserva las armas, el financiamiento, el veto diplomático y buena parte del respaldo estratégico sin el cual Israel pagaría un precio mucho mayor por sus decisiones. Jerusalén, sin embargo, actúa cada vez más como si ese apoyo fuera una obligación automática y no una palanca. No rompe con Estados Unidos: lo desobedece con cargo a la cuenta estadounidense.
La expresión rogue state suele reservarse para gobiernos que desafían abiertamente las reglas internacionales, amenazan a sus vecinos y tratan los acuerdos como pausas administrativas entre dos ofensivas. Israel no cabe limpiamente en esa categoría, eso está claro: es una democracia, aliado central de Occidente y Estado sometido a amenazas reales. Pero su conducta comienza a adquirir un rasgo propio de las potencias díscolas; rebeldes, digamos: la convicción de que la seguridad nacional no limita la acción, sino que la exonera de rendir cuentas. Y pues no; una cosa es una y otra cosa es la otra.
La comparación incómoda........
