Jaime Sabines, en su centenario [II]
Jaime Sabines cambió las aulas de la Facultad de Medicina por las de Filosofía y Letras, ahí entabló amistad con Sergio Magaña, Sergio Galindo, Emilio Carballido, Rosario Castellanos, Dolores Castroy Ramón Xirau.
Dejó los libros de anatomía y emigró a las lecturas de Las mil y una noches y los versos del Rubaiyat de Omar Khayamm, leyó a César Vallejo, Pablo Neruda, Miguel Hernández, Dostoyevski, entre otros narradores.
En 1950 sale a la luz Horal “El mar se mide por olas, el cielo por alas y nosotros por lágrimas”, un año después La señal, entre otros poemas este libro contiene De la ilusión “Escribiste en la tabla de mi corazón: Desea. Y yo anduve días y días loco y aromado y triste”.
Las ediciones Recuento de Poemas y Otro recuento de poemas libros bajo el sello de Joaquín Mortiz son consumidos por un buen número de lectores, a propósito de lo anterior el escritor José Emilio Pacheco dice en su Inventario 1169 “Lo que demuestra Sabines es que el éxito no es voluntario, no se puede buscar…”.
Agrega el autor de Las batallas en el desierto, “no depende de la publicidad ni de nada externo al encuentro íntimo entre el texto y el lector. Triunfan aquel libro…que satisfacen una necesidad no formulada, expresan algo que estaba en el aire, dicen cuanto queríamos decir con las palabras que nos hubiera gustado hallar…”.
A partir de 1947, da rienda suelta a la correspondencia amorosa con su novia Josefa Rodríguez Zebadúa Chepita, con el tiempo fueron dadas a conocer bajo el título Cartas a Chepita, Mortiz 2009, de las misivas ella escribe, “De eso tratan estas cartas, del inicio y progreso de nuestra relación, de nuestras inquietudes, del poeta que empieza a publicar su trabajo, de la vida de entonces narrada por Jaime”.
El escritor Carlos Monsiváis, señala “Además de atestiguar una vitalidad amorosa en pleno desarrollo, contienen ejercicios de prosa poética con fragmentos muy afortunados que remiten a la gran literatura que ya escribía Sabines entonces”.
La poeta Barbara Jacob, señala, “Sabines se presenta en su correspondencia sin reservas de ninguna especie, igual que en su poesía. Va de lo delicado, “Perdóname si creo ofenderte, a veces, cuando piso una flor”.
Jaime Sabines le escribe a Chepita en 1947, “Ah, si cada vez que pasas pudiera detenerte y platicar contigo. ¡Verte de cerca, escucharte reír! Quiero aprender tu risa como he aprendido ya tu andar y tu mirada”.
El autor de Los amorosos fallece el 19 de 1999 y Chepita escribió, “Ahora que hago cuentas, siete años de noviazgo, cuarentaiséis de matrimonio, desde bebés casi, pasamos toda la vida juntos hasta la muerte…El hombre que amé y que extraño tanto”, ella dejó este mundo el 29 de marzo de 2020.
De su poema Del mito “Mi madre me contó que yo lloré en su vientre…me siento perseguido por la buena suerte. Todo me sale bien. ¿qué debo hacer para merecerlo? ¿Es una más de tus pruebas. Dios mío?
POR RUBÉN MARTÍNEZ CISNEROS
