México en su soledad
El discurso de la Presidenta Sheinbaum en Querétaro el pasado 5 de febrero fue una pieza magistral que ilustró lúcidamente el extravÃo polÃtico en el que se encuentra su gobierno.
Las frases heroicas del discurso, de factura añosa de la izquierda de los años sesenta, reflejan cómo su pensamiento se ha congelado en el pasado y ha renunciado a elaborar nuevas concepciones y paradigmas ante un mundo cambiante, con procesos reales de ruptura y, por consecuencia, es sumamente peligroso.
La mezcolanza de frases emanadas de una izquierda añorando la revolución de años pasados, junto con conceptos del nacionalismo priista de los años veinte y, finalmente, aderezado por el populismo bolivariano en pleno proceso de extinción, construyeron un discurso en Querétaro que describe un mundo en vÃas de extinción.
Al grito de âMéxico no será ni colonia ni protectorado de nadieâ, Sheinbaum habló de algo que nadie está ni planteando ni pensando. México nunca ha sido colonia de nadie. Era parte del imperio español y logró separarse de España después de una larga guerra para lograr la independencia de lo que era la Madre Patria, constituyéndose en una República constitucional. Mucho menos ha sido protectorado de algún paÃs.
Lo que sà es cierto es que México es partÃcipe de múltiples acuerdos regionales e internacionales que norman algunas de las reglas de acción y de conducta del paÃs en materia económica, financiera, fiscal, de rendición de cuentas, medioambiental, laboral, social y polÃtico-democráticas. México no vive en una burbuja. Es miembro de la comunidad mundial y, como tal, recibe atenciones y asume responsabilidades.
La presidenta alegó también que âMéxico no se doblega, no se arrodilla, no se rinde y no se vendeâ. Pero se equivoca la presidenta en su alegato. Si tanto teme que México pudiera âdoblegarse, arrodillarse, rendirse o venderseâ, lo normal y obvio serÃa convocar a la más amplia unidad de todo el paÃs, dejando atrás los intereses sectarios........
