Instrumento subversivo
Escuchas: “Clac-shhh, clac-shhh”. Una peculiar rítmica fonética metálica, airada por una fragancia rudimentaria a tinta industrial. Estás percibiendo el respirar de una vetusta máquina ancestral. Hablamos de un aparatejo cuya anatomía de hierro frío, engranajes desnudos y tambor de acero, eran sus artilugios para fijar las grafías en el papel. Una impresora portátil de legajos. Esta bestia mecanizada se llamaba: mimeógrafo.
Si la imprenta masificó el conocimiento, el mimeógrafo la democratizó. El mimeógrafo era más económico y movible que la imprenta tradicional, lo que le permitió gestar un sinfín de textos que la economía, la política o el comercio hubiera cercenado de inmediato. El mimeógrafo labró la brega del libre tránsito de las ideas.
Mejorando el proceso de Thomas Alva Edison, el empresario Albert Blake Dick, en 1887, produjo masivamente lo que hoy llamamos........
