¿Un error de cálculo?
Para algunos senadores republicanos, la definición de victoria en la actual guerra no declarada con Irán es la que decida el presidente Donald Trump. A ya casi dos semanas de iniciados los bombardeos contra territorio iraní, los republicanos parecen dispuestos a subrayar todos los logros militares, incluyendo la degradación de las capacidades bélicas iraníes, pero asi como estos parecen estar aferrados a vender cara su derrota, aquellos no tienen tan claro cómo proclamar victoria.
Así, el canal de televisión MS NOW, por ejemplo, al preguntar al senador Josh Hawley, "mostró tanta deferencia hacia Trump que el republicano de Missouri afirmó que no podría responder a esa pregunta hasta que Trump la declare". Y para ser más precisos, añadió: "hasta que él lo diga". No es el único que elude preguntas de ese tipo, en lo que bien podría ser tanto un acto de cautela política.
Después de todo, Trump es el líder principal del Partido Republicano y la relevancia y la carrera política de un legislador de ese partido dependen hoy por hoy de su relación con Trump. Pero el hecho es que parece una situación cada vez más difícil de sostener. Trump lanzó a EU a una guerra con Irán, pero sin tomar en cuenta las consecuencias, de acuerdo con lo que señalan un número creciente de legisladores y analistas políticos y económicos. Peor todavía, sin promover la imagen que deseaba presentar ni las metas de la" "Operación Furia Épica".
A dos semanas de iniciados los bombardeos, Irán no parece más cerca de rendirse o de aceptar derrota y sí de cerrar el estrecho de Ormuz, y por lo tanto el paso de casi 20% del comercio mundial de petróleo, en lo que bien podría llevar a un desastre económico mundial o a una de esas guerras interminables que el propio Trump prometió que nunca pasarían durante su mandato.
Los primeros reportes señalan que la primera semana de operaciones militares, costó 11.3 mil millones de dólares y el gasto promete crecer exponencialmente. Paralelamente, las explicaciones sobre las razones y las metas del conflicto parecen contradecirse constantemente, mientras las encuestas comienzan a señalar una definida mayoría en oposición a la guerra (59% en la más reciente encuesta de la cadena CNN), aunque también un definido respaldo entre los partidarios de Trump.
Qué tan firme o tan profunda sea esa oposición o ese respaldo depende en alguna medida del éxito que Trump tenga en contener el aumento de precios del petróleo y su impacto en el costo de vida. Pero también es cierto que hasta ahora los estadounidenses no han resentido un impacto más allá que en términos de preocupación, ante las siete –pocas, pero dolorosas bajas– sufridas por sus fuerzas armadas hasta ahora.
Muchos dentro de EU dudan de que la guerra haya sido necesaria y otros tantos creen que Trump no hizo los debidos cálculos, sea por ignorancia o por la ilusión de que podría hacer lo que quisiera. Y esa no es una buena receta política.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM
