Morirá la alianza, y no seguirán haciendo historia
Nada es para siempre. Heráclito, el griego del siglo VI antes de Cristo, lo advirtió con su famoso "panta rhei" (todo fluye, nada permanece). Decía el de Éfeso, que no puedes bañarte dos veces en el mismo río, porque el agua ya no es la misma, ni tú tampoco.
El cambio es la única constante. Lo que hoy parece sólido e inamovible, mañana ya es otra cosa.
En el Budismo, la “impermanencia” es uno de los tres sellos de la existencia, junto con el sufrimiento y la no existencia. El dolor no dura eternamente, pero tampoco la felicidad más radiante.
Aceptar que nada es para siempre no es resignación: es sabiduría budista que te permite amar más en el presente, agradecer más hondo hoy y soltar antes.
Amores que se juran para siempre acaban en los juzgados........
