El deporte femenino no pide un lugar… Se lo gana
Hace veintiséis años, una mujer mexicana de apenas 1.55 metros de estatura y una voluntad de hierro levantó 222.5 kilos en Sídney 2000 y, con ellos, el techo invisible que pesaba sobre todas nosotras. Soraya Jiménez Mendívil se colgó el primer oro olímpico de una mexicana en la historia. No fue solo un triunfo deportivo; fue un parteaguas. Aquella noche de septiembre de 2000, mientras México dormía, una halterofilista de Naucalpan nos recordó que las mujeres también podíamos cargar el peso de un país entero sobre nuestros hombros.
Antes de Soraya, el deporte femenino mexicano era casi invisible. Se practicaba en silencio, con recursos escasos y miradas escépticas.........
