Consejeros del INE: la urgencia de imparcialidad e independencia
Cada Consejo General del INE debió enfrentar retos, desde la construcción de la autonomía e independencia con José Woldenberg, hasta la puesta en marcha de reformas que modificaron la comunicación política de los partidos, limitaron (recientemente sin éxito) la interferencia de la propaganda gubernamental y el discurso presidencial en las elecciones, o la necesidad de fortalecer la fiscalización a los partidos políticos por incumplir la ley en el uso de sus recursos. Al consejo presidido por Lorenzo Córdova le tocó enfrentar la consistente crítica gubernamental desde el gobierno que legítimamente ganó las elecciones bajo esa administración del INE.
Desde entonces estaban ahí las consejeras Claudia Zavala y Dania Ravel, al igual que el consejero Jaime Rivera, quienes próximamente terminan su responsabilidad. A ellos les tocó enfrentar recortes presupuestales irracionales al instituto, la organización de las elecciones federales de 2018, 2021 y 2024, además de la consulta de revocación de mandato y recientemente la elección del Poder Judicial, ya bajo la administración de Guadalupe Taddei.
Con Taddei, la crítica gubernamental al INE ha cesado, pero no así los intentos fallidos de reformar y lastimar a la institución electoral. De hecho, al igual que Lorenzo Córdova y tres de sus compañeros que salieron con él en 2023, las consejerías salientes enfrentan procedimientos jurídicos en su contra, provenientes de la auditoría del propio INE. Difícilmente se podría argumentar venganza del gobierno actual, pues con ellos llegaron al poder López Obrador y Sheinbaum, pero sí parece un castigo por no acompañar decisiones que convenían al régimen. Lo único que hicieron Zavala, Ravel y Rivera fue desempeñarse ejemplarmente en sus puestos. Formaron parte del grupo de consejeros que rechazaron propuestas de la presidenta Taddei, cuando los nombres no generaban la confianza que requiere la integración de la Junta General Ejecutiva del INE. Se opusieron a la mayoría del Consejo General, cuando recibieron proyectos de acuerdo que no correspondían a la buena conducción institucional. Hicieron patente la pluralidad de posiciones que debe tener todo órgano colegiado para construir acuerdos, a pesar de la cerrazón que se percibía en la conducción de la mesa del Consejo General. Se les va a extrañar por sus argumentos e iniciativas.
Ahora, con casi un mes de retraso, la Cámara de Diputados está en proceso de nombrar a quienes sustituirán a las consejerías salientes. La mayoría calificada de Morena podría evitar que los nombramientos se realicen por sorteo, pero para ello sería conveniente que los nuevos nombres cuenten con la anuencia de todas las fuerzas políticas, de preferencia por unanimidad. Por el bien de la democracia y del INE, es hora de nombrar personas que refrenden la imparcialidad e independencia, para así reforzar la autonomía institucional. Pronto lo veremos.
POR ARTURO SÁNCHEZ GUTIÉRREZ
PROFESOR INVESTIGADOR, ESCUELA DE CIENCIAS SOCIALES Y GOBIERNO TECNOLÓGICO DE MONTERREY
