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Declaración de Nueva Delhi, no es sólo otro documento sobre tecnología

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24.02.2026

Esta semana, después de la Cumbre Global de IA en India, quedó claro que la Inteligencia Artificial (IA) ya no se discute sólo en laboratorios o foros académicos: se discute como un tema de poder, economía y reglas del juego en todo el mundo.

Que esta conversación se haya dado en India no es una casualidad.

Por primera vez, un país del llamado sur global se coloca en el centro del debate sobre cómo gobernar la Inteligencia Artificial.

No desde la óptica del “quién tiene el modelo más grande”, sino desde una pregunta más práctica y urgente: cómo usar esta tecnología sin aumentar las desigualdades, riesgos y abusos.

La presencia de líderes como Emmanuel Macron, presidente de Francia, y Luiz Inácio Lula da Silva, mandatario de Brasil, subraya que el tema dejó de ser técnico y pasó a ser claramente geopolítico.

La Declaración de Nueva Delhi plantea principios amplios, como son el desarrollo responsable, la inclusión, seguridad, cooperación internacional y capacitación del talento.

También propone compartir buenas prácticas, mejorar la transparencia y reducir los riesgos asociados a la Inteligencia Artificial, como la desinformación, los sesgos o el uso malicioso de modelos avanzados.

En el papel, suena bien. El problema —y aquí está el punto clave— es que no es vinculante.

No obliga legalmente a gobiernos ni a empresas a cumplirla. Esto no la hace irrelevante, pero sí limitada.

El verdadero reto no es ponerse de acuerdo en principios, sino convertirlos en reglas claras, medibles y aplicables. ¿Quién supervisa? ¿Quién sanciona? ¿Qué pasa cuando una plataforma prioriza el crecimiento sobre la seguridad?

Esa parte sigue sin respuesta clara.

Al mismo tiempo, países como India ya están mostrando un camino más firme al exigir retiradas rápidas de contenido dañino y mayor responsabilidad a las plataformas digitales.

Para México, la lección es evidente.

La Inteligencia Artificial ya está aquí y se usa todos los días, aunque no siempre se note.

Si las reglas se están escribiendo en este momento, no podemos arribar tarde ni tampoco presentarnos sólo como espectadores.

Necesitamos una visión propia que combine innovación, protección de derechos y desarrollo económico.

La gobernanza real de la Inteligencia Artificial no se logra con discursos, sino con decisiones concretas.

Y ese debate, nos guste o no, ya empezó.


© El Heraldo de México