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El Fusión

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08.03.2026

Más que un gobernante y siendo un hombre de negocios, Eduardo Bours asumió el papel de gestor en una emergencia; tomó el teléfono y le pidió al cónsul de México: ayúdame de inmediato, consígueme una cita y acompáñame con los directivos de Ford allá en Michigan.

¿POR QUÉ LA URGENCIA? Hacia 10 años que había entrado en vigor el Tratado de Libre Comercio (TLC) y, sin duda alguna, la industria más favorecida en los tres países signantes (Estados Unidos, Canadá y México) por ese marco regulatorio era la automotriz.

Tiempo atrás, se había instalado una ensambladora de esa empresa en Hermosillo, Sonora, en 1986, y a raíz del buen éxito el área de expansión pensaba en construir una segunda planta… Pero, un país de Sudamérica había hecho una tentadora oferta para que una nueva línea de producción se instalara más bien allá.

La urgencia era que el nuevo proyecto se quedara en nuestro país y no se fuera hacia Brasil. Eduardo Bours tenía dos semanas de haber asumido el puesto de mandatario y con mucha sensatez pensó que había que luchar por atraer esta segunda planta a México, pero también por consolidar la primera que ya producía más de 250 mil automóviles por año, siendo la mayor parte del producto enviada por ferrocarril a la costa oeste de Estados Unidos.

El gobernador sonorense llegó a Detroit. Al día siguiente, nos recibió el señor Padilla, gerente de operaciones de Ford, quien nos despejó de todas nuestras dudas y temores. Eduardo Bours pidió información adicional, garantías y apoyos para el nuevo proyecto. Tanto el gobierno federal como el local le proporcionaron todo lo que pidió.

Padilla, hijo de jaliscienses, dijo que sentía un gran orgullo por sus orígenes y se identificaba a plenitud con su herencia mexicana. Un año y medio después, el entonces presidente de México, Vicente Fox Quesada, junto con su equipo; el gobernador de Sonora, y los directivos de la empresa cortaron el listón de inauguración de la Planta II de Ford en Hermosillo, Sonora, la cual se enfocó en la producción del hasta entonces prototipo de sedan, el Fusión, lanzado al mercado americano a finales del año 2005 como modelo 2006.

En nuestros tiempos de negociaciones y validación de proyectos exitosos de Norteamérica en México, les garantizó que ese es un buen ejemplo de que con el tratado todos ganamos, sin excepción alguna

POR ANTONIO MEZA ESTRADA

El autor fue Cónsul de México en El Paso y Detroit entre 2000 y 2006

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