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Groenlandia e Islandia: una historia de nombres engañosos

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16.01.2026

Cuando era niña, en el Colegio Montessori aprendíamos geografía con unos grandes mapas de madera, divididos por continentes, cuyas piezas podían quitarse y volver a colocarse en su sitio. No sé por qué, pero yo tenía una fijación especial con Groenlandia, ese territorio inmenso, remoto y, para mí, profundamente misterioso. Hoy, cuando su nombre aparece con frecuencia en las noticias, y a la luz de su historia —en especial la que se teje alrededor del bacalao y del Atlántico Norte—, recuerdo aquellos años que, desde entonces, no ha dejado de intrigarme.

Islandia es verde; Groenlandia, blanca. Al menos durante buena parte del año. Sin embargo, sus nombres dicen lo contrario. Esa paradoja no es un error geográfico, sino una pista temprana de la historia de astucia, supervivencia y comercio que los vikingos tejieron en el Atlántico Norte. En el centro de todo, silencioso pero decisivo, estuvo el bacalao.

Cuando los navegantes nórdicos comenzaron a internarse en el Atlántico, entre los siglos IX y X, no lo hicieron por espíritu romántico ni por simple afán de aventura. Buscaban tierras habitables, rutas comerciales y, sobre todo, recursos. El mar era su carretera y su despensa. Y pocas especies fueron tan importantes para su expansión como el bacalao del Atlántico.

Islandia fue colonizada........

© El Financiero