Desafíos de Morena
Con un poder inaudito bien y mal habido e incluso sin oposición capaz y eficaz enfrente, Morena está por encarar en breve su mayor desafío: caminar sin tropezarse y evitar convertirse en su propio rival.
Hasta ahora, el respaldo popular y la fuerza de ese partido-movimiento le ha permitido ejercer, disfrutar e, incluso, abusar del poder. Empero, ha eludido atender varias cuestiones relacionadas con su consolidación y capacidad de revisar su proyecto de nación, a partir de los factores internos y externos que lo amagan e instan a replantearlo.
En la fiesta, la embriaguez y la indigestión del poder acumulado –que a más de un cuadro “distinguido” lo ha hecho perder piso y ganar soberbia–, Morena ha privilegiado la afiliación masiva sin filtros; la incorporación y empoderamiento de conversos y oportunistas; el impulso de reformas –señaladamente la judicial– que entrampan su plan; la operación electoral sobre la política; el desprecio de causas sociales dolorosas que encienden más de un foco de malestar; y la idea de asegurar su hegemonía en los programas sociales, sin reparar en que sin crecimiento económico no hay desarrollo social ni prosperidad compartida.
Aunado a ello, a la chita callando ha resuelto ir a la zaga y no a la vanguardia del gobierno, armando mítines y elaborando comunicados bajo pedido y a la medida y, algo aún más peligroso, fingir demencia e ignorar a los cuadros corruptos o, peor,........
