Mundial: la herencia de Peña Nieto que hoy capitaliza Sheinbaum
En los últimos ocho años sólo se han escuchado las quejas y críticas constantes a las administraciones federales del pasado, desde temas de seguridad hasta corrupción, aun cuando muchos de estos temas siguen repitiéndose con personajes actuales del nuevo partido en el poder. Sin embargo, hay algo que no pueden negar: en estas primeras semanas del Mundial, con México como sede, el país está en el mapa mundial.
Es cierto, hay gobiernos que heredan problemas y otros, al menos, heredan oportunidades en temas turísticos, y la Copa Mundial 2026 es de esas segundas historias: no nació con esta administración, ni con la anterior, sino con una apuesta que arrancó cuando Miguel Ángel Mancera levantó la mano en 2016 para que la Ciudad de México respaldara una candidatura de México al Mundial de 2026. Luego, en 2018, Enrique Peña Nieto celebró la decisión de FIFA y respaldó la candidatura conjunta de México, Estados Unidos y Canadá.
En ese acuerdo había compromisos muy concretos: facilitar visas de trabajo, quitar trabas burocráticas y dar garantías gubernamentales para que el país pudiera recibir el torneo. No era romanticismo futbolero; era Estado prometiendo capacidad de organización, infraestructura y servicios.
En el sexenio pasado, nada se hizo por prepararse para este evento, pero al menos en el último año, la presidenta Claudia Sheinbaum, a marchas forzadas empezó a cumplir con los acuerdos pactados para recibir el Mundial; el tema de seguridad y garantías fiscales eran clave, y aunque se hicieron modificaciones en temas fiscales, al final se cumplió con los acuerdos.
Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey han sido las beneficiadas de la exposición mundial y sus gobernadores Clara Brugada, Pablo Lemus y Samuel García, no pueden estar más que contentos con la imagen que se ha proyectado, porque han logrado presentar las ciudades con la mejor cara ante los visitantes, refuerzos de seguridad y proyectos........
