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El consumo vuelve a prender focos amarillos

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07.08.2026

Hay cifras que conviene mirar con calma porque, aunque no anuncian una crisis, sí recuerdan errores que el sistema financiero ya pagó muy caro. En el primer semestre de este año la cartera vencida del crédito al consumo alcanzó 66 mil 355 millones de pesos, el mayor monto desde que existe desde el 2020, sí cuando fue la pandemia.

Los datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) que lleva Ángel Cabrera, muestran un panorama poco alentador, porque se ubican a niveles similares a los registrados durante una de las mayores caídas de la economía en el mundo, derivado de un hecho inusitado: la pandemia por Covid. En esa época se aplicaron programas sólo utilizados en desastres naturales, de no cobrar unos meses el crédito, además de que por primera vez las instituciones financieras que están agrupadas en la Asociación de Bancos de México (ABM) que lleva Emilio Romano también hicieron uso del capital adicional creado por Basilea III.

Tampoco hay que olvidar lo ocurrido antes de la crisis de 2008, cuando las tarjetas de crédito se entregaban prácticamente sin filtro. El objetivo era ganar clientes a cualquier costo y el resultado fue una cartera deteriorada que obligó a bancos, reguladores y usuarios a replantear las reglas del juego. De aquella experiencia surgieron medidas que hoy parecen normales, pero que en su momento cambiaron el mercado. Una de las más importantes fue la modificación al esquema de pagos mínimos de las tarjetas de crédito para evitar que los clientes pasaran años pagando únicamente intereses sin reducir realmente el capital de la deuda. La intención era fomentar un crédito más sano y evitar el sobreendeudamiento, Guillermo Babatz entonces regulador puso el tema y los cambios que hoy se aplican de poner claridad en el pago mínimo.

Hoy el escenario es distinto, pero las señales vuelven a encender alertas. La cartera vencida en consumo crece casi 20 por ciento anual, mientras que la morosidad alcanza niveles no vistos en varios años. Las tarjetas de crédito concentran buena parte de ese deterioro, precisamente en un momento en que el crecimiento económico pierde fuerza, el empleo formal muestra menor dinamismo y el ingreso disponible de las familias enfrenta mayor........

© El Financiero