CDMX, Guadalajara y Monterrey: ¿quién ha tenido el mejor Mundial?
Por momentos, Jalisco, que gobierna Pablo Lemus, pareciera ser el estado que durante años prometieron ser: moderna, conectada, atractiva para el turismo internacional y capaz de organizar eventos de talla mundial.
El primer partido mundialista dejó imágenes positivas, una afluencia importante de visitantes, una ciudad vestida de futbol y un operativo que, al menos en la superficie, funcionó. Pero si algo enseñó este arranque es que una cosa es superar el primer examen y otra muy distinta cantar victoria.
El estadio de las Chivas, el Akron, ahora bautizado Guadalajara para el Mundial y ubicado en Zapopan, dentro de la zona metropolitana, mostró avances, al menos en temas de movilidad que era uno de los mayores temores. La suspensión de clases y actividades presenciales, el esquema de transporte especial y las restricciones alrededor del estadio ayudaron a evitar el colapso que muchos anticipaban.
Las autoridades lograron que miles de aficionados llegaran al encuentro sin escenas de caos generalizado, algo que no era menor para una ciudad que históricamente batalla con la coordinación metropolitana, pero también lograron que los vecinos, de paso fueran beneficiados y rentaran sus cocheras para el encuentro, nada mal les fue y ofrecían la clásica “caminera” a sus clientes.
Sin embargo, también quedó claro que el sistema funciona porque se activó un operativo extraordinario. La verdadera pregunta es si Guadalajara que tiene como presidenta municipal a Verónica Delgadillo puede sostener ese nivel durante varias semanas y con una mayor acumulación de visitantes. Porque una ciudad mundialista no se mide por un partido, sino por toda una competencia.
En turismo, los números y el ambiente son alentadores. Hoteles, restaurantes y zonas emblemáticas mostraron una ocupación y movimiento que confirman que el Mundial sí está generando derrama........
