La primera baja de la crisis: la aerolínea Spirit
Spirit era una aerolínea norteamericana de bajo costo, con 34 años de historia y 17 mil empleados. Desde la pandemia entró en problemas y hace aproximadamente un año obtuvo la protección de la autoridad bajo el llamado “Chapter 11”. Es decir, virtualmente estaba en quiebra buscando reorganizarse.
Pero, como bien dice el adagio: el hilo se rompe por lo más delgado. La reciente alza de los precios de la turbosina hizo materialmente imposible pensar en una salida y ayer anunció la suspensión completa de operaciones con efecto inmediato, algo que no ocurría en la industria aérea norteamericana desde hace alrededor de 25 años.
Este caso dimensiona la gravedad de la crisis. Pero, no es todo.
Este fin de semana, en Londres el barril de petróleo físico estaba alrededor de 108 dólares. Pero los futuros del Brent para diciembre cotizan en cerca de 88 dólares.
Entre uno y otro precio hay una distancia de 20 dólares y dos mundos: el del combustible de verdad, que ya escasea y el de la apuesta financiera que confía en que pronto dejará de escasear. The Economist, en su edición del 1 de mayo, llama a esta brecha por su nombre: una desconexión que puede salir muy cara.
El estrecho de Ormuz no es una metáfora geopolítica. Es una llave de paso. Por ahí transitaban cerca de 20 millones de barriles diarios antes del conflicto; hoy los embarques apenas llegan a una fracción de esa cifra. La Agencia Internacional de Energía (AIE) calcula que solo hay rutas alternas capaces de desviar entre 3.5 y 5.5........
