La revolución de lo pequeño
Mientras el mundo arde y todos compartimos el temor de no saber hasta dónde puede llegar esta aventura de intentar demoler, una a una, las piedras que sostienen al régimen de los ayatolas en Irán, en México asistimos a un contraste inquietante. El planeta vive una etapa de enorme incertidumbre. Guerras, tensiones religiosas que vuelven a ocupar el centro de la política internacional, mercados energéticos sometidos a presiones constantes y un orden global que parece entrar en una fase de fractura.
En medio de ese escenario, en nuestro país el gran debate político gira alrededor de una decisión casi simbólica: reducir 500 millones de pesos al financiamiento de los partidos políticos e impulsar una reforma electoral que no tiene mucho beneficio más que el querido por Morena.
No es que el tema carezca de importancia. Pero resulta inevitable preguntarse si ese es realmente el tamaño de la discusión pública que corresponde a un país como México en un momento de profunda turbulencia internacional. El juego político parece haberse reducido demasiado. Demasiado para una nación que enfrenta desafíos mucho más complejos.
Dicho esto, tampoco sería justo cargar toda la responsabilidad sobre la presidenta Sheinbaum o sobre la clase política actual. Para comprender lo que ocurre hay que escarbar más profundo, porque parte de la explicación está en algo más antiguo, en la forma en que México ha aprendido históricamente a sobrevivir.
México es, ante todo, una civilización de resistencia. Un país que ha sobrevivido a imperios, a conquistas, a guerras internas y a profundas rupturas históricas. Un país que ha aprendido a convivir con la adversidad y a seguir adelante incluso cuando las estructuras políticas cambian de manera radical.
Ese vínculo con lo eterno explica muchas cosas. Explica, por ejemplo, cómo una potencia pudo gobernar este territorio durante tres siglos sin lograr penetrar del todo en el alma profunda del país. México siempre ha tenido la capacidad de absorber las transformaciones sin perder su esencia........
