Servir a la democracia no puede convertirse en un delito político
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Hay algo profundamente preocupante en la manera como el gobierno de Abelardo de la Espriella está abordando la transición administrativa: una suerte de tribunal de inquisición empeñado en quemar en la hoguera de las redes sociales a los funcionarios públicos según su historia de servicio al Estado.
Haber servido en la administración de Gustavo Petro lo han convertido en una especie de antecedente político, judicial o administrativo. Se olvidan de que muchos de ellos no pertenecían a ningún partido ni movimiento político. Simplemente hicieron su trabajo.
Los funcionarios públicos trabajan para el Estado, no para el gobernante de turno. En una democracia madura, la alternancia política no debería significar la persecución de quienes ejercieron funciones durante la administración anterior. Un cambio de administración no puede........
