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Que hable Cristo Rey

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18.10.2026

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Nada bueno se le puede augurar al gobierno de Abelardo de la Espriella si se empeña en la tarea inútil de atribuirle al gobierno de Petro todos los males de Colombia. Porque es lo mismo que hizo Petro: descargar culpas a diestra y siniestra. Pero antes de que Petro y Abelardo nacieran ya venían galopando los potros del desastre colombiano, y no sirve echar culpas sino obrar cambios, y si Abelardo se empeña en no comprenderlo, como no lo comprendió Petro, nos va a llegar primero el Juicio Final.

El pecado de Petro es no haber cambiado nada, haber descubierto como buen populista que el agua moja, que repartir plata y puestos promete…

El pecado de Petro es no haber cambiado nada, haber descubierto como buen populista que el agua moja, que repartir plata y puestos promete lealtades y gratitudes aunque no las asegure. El pecado de Petro es haber creído que la paz se hace pactando con criminales, que la reforma agraria se hace comprando tierra y repartiéndola, que forcejeando con corruptos se pueden lograr reformas históricas, que se combate el desempleo aumentando la burocracia, y que gobernar es repartir lo que no hay.

De todas las acusaciones que cada día lanzan contra él, con evidente mala fe, no se revelan grandes crímenes: lo único que uno comprende es que Petro es un fulano incoherente e irresponsable, que no es capaz de engrandecer a su gente ni de estimular verdaderos liderazgos, que es vanidoso, prepotente, mal amigo y peor........

© El Espectador