Contar la naturaleza no es lo mismo que entenderla
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En los últimos dos años la prensa ha celebrado los avances en la llamada “tecnología para la naturaleza”. “Colombia estrena Red Otus, una red de inteligencia artificial para la conservación de especies silvestres”, se tituló en 2024. En 2025 se anunció la introducción de “cientos de cámaras trampa y herramientas de IA para preservar la biodiversidad en el Valle del Cauca” y la inauguración de “TAPIR, plataforma de IA para planificar carreteras sostenibles en Colombia”.
Esta mentada tecnología, también conocida como Nature Tech, supone el uso de métodos avanzados para medir, vigilar y anticipar transformaciones ambientales y reducir así la incertidumbre. Hablamos, por ejemplo, de las mediciones de ADN ambiental, que calculan el material genético que los seres vivos dejan en el ambiente, como en el agua o el suelo, y que permite detectar su presencia sin observarlos directamente. O el aprendizaje automático, la rama de la inteligencia artificial que permite a los sistemas aprender de datos y hacer predicciones o clasificaciones sin ser programados paso a paso. Grandes ONG medioambientales, organismos multilaterales y redes internacionales hablan de este tipo de tecnologías como el camino........
