Camilo Torres: homenaje en los 60 años de su muerte
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
Un homenaje al líder que nos inspiró y una crítica a quienes utilizan su memoria.
Conocí a Camilo Torres en 1965, cuando todavía creíamos que el mundo podía cambiarse con la fuerza de las ideas y la voluntad de los pueblos. Yo era un joven bachiller libraduno, militante del Frente Unido (FU) en Neiva, ese movimiento que Camilo había encendido como una mecha en todo el país y que nos empujaba a divulgar su pensamiento como si cada conversación fuera ya un acto de transformación.
Ese año, Camilo visitó la ciudad y organizamos una movilización desde el aeropuerto La Manguita hasta el centro, donde sostuvo un debate público con el senador conservador Felio Andrade Manrique, que lo acusaba de comunista. Con la contundencia que lo caracterizaba, respondió una frase que aún retumba en mis oídos: el problema no era discutir sobre el alma, si era mortal o inmortal, sino reconocer que el hambre, la miseria y la desigualdad sí eran mortales. Esa frase selló mi adhesión al Frente Unido y definió el tono de una época.
Poco después, en una reunión clandestina en la sede del sindicato de Oficios Varios, se constituyó el Comando del FU y fui nombrado jefe de agitación y propaganda. Como tantos jóvenes de mi generación, tenía la certeza de estar participando en algo irreversible. Camilo convocaba con una inteligencia política poco común, capaz de hablarles a sectores distintos sin diluir el mensaje, y a los estudiantes les dejaba una consigna que aún recuerdo por su imperativo moral: no ser un estudiante revolucionario, sino un revolucionario estudiante.
Es desde esa memoria, y desde la autoridad que me da haber dedicado mi vida a la universidad que Camilo ayudó a construir, que me siento obligado a pronunciarme sobre lo que está ocurriendo hoy con los presuntos restos de Camilo Torres y la decisión de la Vicerrectoría de Sede de intervenir la capilla Cristo Maestro para albergarlos. La Universidad Nacional no puede tratar este asunto como si se tratara de un gesto simbólico más, sin consecuencias.
Nadie discute la figura de Camilo Torres. Fue cofundador del Departamento de Sociología de la Universidad Nacional, docente, editor, gestor de publicaciones universitarias y capellán de la capilla Cristo Maestro. En América Latina, su nombre quedó ligado a la Teología de la Liberación y a una contribución........
