menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Tantalita y columbita: el coltán sangriento

17 0
14.04.2026

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

Tantalita y columbita, las dos juntitas, forman el coltán. Parece una jitanjáfora infantil, un juego de palabras con enigma incluido y con sonoridades engañosas. Columbita y tantalita, tan musicales ellas, están asociadas a un genocidio, a desplazamientos forzosos, a una tragedia que reedita a otra, más antigua y aterradora, en el atormentado país de África que carga el pomposo nombre de República Democrática del Congo.

El coltán, hijo de tantalita y columbita, que es tan escaso como la democracia en ese país de las ricas miserias, es el cumplimiento de un corolario: las riquezas naturales de África no son una bendición, sino un motivo desaforado de expolio, de explotación sin límites, como una maldición. Como una concupiscente tentación para transnacionales, para reyecitos sangrientos, para carniceros sin escrúpulos. En esos infinitos parajes donde el tiempo tiene otros significados y otros ritmos, la riqueza es parte de una inopia sin fin.

El coltán, tan escaso y tan preciado, es necesario para la fabricación de teléfonos celulares, tabletas, computadores portátiles y otros dispositivos, y el Congo –¡qué desgracia!– posee el 80 % de las reservas de ese mineral estratégico, color........

© El Espectador